De isla en isla por el Golfo de Tailandia

Vistas sobre Koh TaoDespués de pasar algunos días en Bangkok y de adaptarnos al sofocante calor propio de estas latitudes, decidimos movernos al sur para ir a disfrutar de uno de los encantos más famosos de Tailandia: sus playas.

Aunque inicialmente solo pensábamos ir a Koh Tao, diferentes motivos nos llevaron a visitar también a sus hermanas mayores del Golfo de Tailandia: Koh Phangan y Koh Samui. Los pocos días que pasamos en cada una de ellas fueron suficientes para hacernos una idea bastante general de cómo eran y para saber a cual de ellas no volveríamos a ir… ¿Os atrevéis a adivinar?

KOH TAO sin hacer buceo

Pasamos cuatro días en Koh Tao y, a pesar de no hacer buceo (la actividad estrella por la que es conocida la isla) y de comprobar que ha perdido parte de la tranquilidad y autenticidad que habíamos leído encontraríamos allí, podemos decir que nos marchamos de la pequeña de las tres islas con un buen sabor de boca y claro que nos gustaría volver… Lo haríamos para explorar las playas que no tuvimos tiempo de ver y para disfrutar de aquellas que lamentablemente un vertido de combustible había ensuciado (o al menos eso creemos).

Animados por el dueño del hostal donde nos alojábamos y por las razonables dimensiones de la isla, decidimos no alquilar una moto y aprovechar para hacer un poco de ejercicio recorriendo a pie algunas de sus playas. El primer día de exploración dio sus frutos y tras un paseo de algo más de una hora, llegamos a la tranquila Freedom Beach.

Panoramica de Freedom Beach

Después de arrugarnos en el agua y de contemplar algunos pececillos de colores, nos pusimos en marcha de nuevo para subir al mirador John-Suwan que permite contemplar las dos costas de la isla y que nos regaló unas bonitas vistas.

Vistas sobre Koh Tao

Koh Tao desde arriba

Emocionados por la gran experiencia del primer día de caminata, decimos aumentar nuestros objetivos para intentar llegar a algunas de las playas más lejanas. Sin embargo, en esta ocasión la cosa no salió tan bien… no tuvimos en cuenta como pega el sol a ciertas horas del día y tampoco que para llegar a estas playas había que subir y bajar colinas con una inclinación bastante considerable. Exhaustos, llegamos por fin a la que se supone debía ser una de las calas más bonitas de la isla, Aow Leuk Bay. Quizá fue porque estábamos al borde de la deshidratación o quizá porque el agua estaba tan sucia que no invitaba al baño, a nosotros no nos lo pareció. Sin tiempo para recuperarnos y negándonos a asumir la derrota, no quisimos volver atrás y decidimos continuar, pero tras una subida, una bajada… y otra subida, otra bajada… y otra subida más… y la cada vez más presente idea de que a lo mejor la otra playa también estaría sucia… ¡nos rendimos! Emprendimos el camino de vuelta, pero nuestra cabezonería por lograr una pequeña victoria y eso de que “el hombre es el único animal que tropieza MIL veces con la misma piedra”, nos hicieron desviarnos del camino para llegar hasta Shark Bay… ¡por qué lo haríamos! Desde lo alto de la colina la bahía prometía, pero al bajar la realidad fue bien distinta. El agua estaba llena de lo que creemos era combustible, la arena sucia y el olor era casi insoportable (Google nos dijo después que unos días antes un barco había vertido al mar algunos miles de litros de diésel de contrabando cerca de Koh Samui y la mancha parecia haber llegado ese día a Koh Tao).

Fue Freedom Beach de nuevo la que consiguió mitigar nuestra rabia y nuestro cansancio. Baño, sol y siesta.

Relax en Freedom Beach, Koh Tao

Freedom Beach, Koh Tao

Los dolores musculares por el “exceso” de actividad hicieron que dedicáramos el resto del tiempo que nos quedaba en la isla a la concurrida playa de Sairee.

Sairee Beach, Koh Tao

Piña!!

Los días anteriores esta playa nos había regalado fabulosas puestas de sol en compañía de una pareja de argentinos que viajaban desde hace meses y con la que compartimos charlas, fotografía y algún que otro mosquito.

Koh Tao, atardecer

Atardecer en Sairee Beach

Atardecer en Koh Tao

Las puestas de sol en la isla nos fascinaron, así que el último día sacamos tiempo para otra pequeña caminata al final del día hasta la Nang Yuan Terrace.

Atardecer en Koh Phangan

¿Dónde dormimos?
Pasamos cuatro noches en en un dormitorio compartido en Loft Hostel por 350 baths por persona/noche. Como suele ocurrir en las islas los alojamientos no son tan baratos, pero se pueden encontrar cosas a mejor precio y en habitación doble, especialmente si uno tiene intención de hacer buceo. Aunque no está cerca de la playa, su localización es uno de sus puntos fuertes (sobre todo si como nosotros no alquilas moto). Está muy cerca del muelle, así que no necesitas coger transporte al llegar ni tampoco al irte. En general estuvimos bastante cómodos, aunque quizá si volviéramos intentaríamos encontrar una habitación doble en lugar de un dormitorio compartido.

KOH PHANGAN y huir de la Full Moon Party

No solo volveríamos a Koh Phangan, sino que esperamos hacerlo algún día. Visitar esta isla no entraba en nuestros planes. Descartamos la idea antes si quiera de estudiarla solo por las tres palabras que acompañan inevitablemente a su nombre: Full Moon Party. Pero estábamos en Koh Tao, muy cerca de Koh Phangan, la información que encontrábamos nos decía que la isla merecía la pena y habíamos encontrado en internet unos bungalows a pie de playa a muy buen precio. Así que ante tanta condición favorable, terminamos cediendo para ir a una isla que en teoría no nos “pegaba” nada.

La famosa fiesta tiene lugar las noches de luna llena en la playa de Haad Rin, al sur de la isla. Afortunadamente nosotros no íbamos a coincidir con la celebración porque solo pensábamos estar allí 4 días, pero la realidad fue que terminamos marchándonos de una isla en la que nos sentíamos como en casa porque la fiesta se nos echó encima (durante la Full Moon los precios de los alojamientos cambian su tarifa -doblan su precio- y exigen una permanencia mínima de 4 noches y todo eso era demasiado para nosotros).

Antes de nuestra huída de la isla a marchas forzadas, tuvimos tiempo de pasar unos días de absoluto relax en la bonita y tranquila playa de Haad Salad. Allí todo parecía ir más despacio y nuestros días los ocuparon el sol, el mar, la lectura y algunos planes sobre nuestros próximos pasos. Todo ello acompañado, diaria y puntualmente, por unas puestas de sol impresionantes.

Haad Salad, Koh Phangan

Atardecer en Haad Salad

Atardecer en Koh Phangan

Alquilamos una moto un par de días y nos movimos por algunas playas vecinas como Mae Had y la pequeña cala de Secret Beach (que de Secret tenía bastante poco) y pudimos comprobar que tampoco tenían desperdicio. Nos perdimos por carreteras interiores de la isla y pudimos observar el tranquilo discurrir de la vida isleña… ¿seguro que era aquí donde se celebraba una fiesta multitudinaria y desenfrenada con drogas y alcohol prácticamente sin límites?

Después de descansar en Haad Salad y de pasar un inolvidable día completo en el Parque Nacional Marino de Ang Thong (que ya os contaremos en otra ocasión) regresamos a pasar la noche a Koh Phangan la víspera de la Full Moon para poder coger un ferry al día siguiente. Fue difícil encontrar un lugar para dormir a un precio razonable, así que terminamos pasando la noche en un dormitorio compartido con otras 14 personas hambrientas de fiesta que nos brindaron un espectáculo nocturno que nunca olvidaremos… incluído por supuesto el salto mortal de nuestro Spiderman ruso particular con caída accidentada en los brazos de otro compañero que plácidamente dormía la mona.

¿Dónde dormimos?
Pasamos 5 días en My Way Bungalows en la playa de Haad Salad. Las instalaciones de estos bungalows son muy básicas y quizá necesiten un reforma, pero tienen todo lo que a nosotros nos hacía falta y más: una cama con mosquitera, un baño privado (aunque los retretes no disponen de cisterna y hay que jugar a rellenar cubos), un hamaca en el porche del bungalow y una posición inmejorable a 10 metros del mar. Además tiene un pequeño restaurante en el que tomar unos shakes de fruta DELICIOSOS (sobre todo el de coco) y comer platos típicos tailandeses y, aunque los precios son un poco más altos de los que se pueden encontrar en un puesto callejero, merece la pena. Cabe mencionar que los simpáticos chicos birmanos que trabajan en el restaurante se equivocan constantemente con los pedidos… si bien, a nosotros no nos importó las veces que nos pasó porque nos gusta todo y aprovechamos para probar cosas nuevas. El precio del bungalow por noche es de entre 400-600 baths (10-15€) dependiendo de si el bungalow es de madera o de ladrillo.

Relax en Haad Salad, Koh Phangan

El último día en la isla lo pasamos en Su Casa Hostel en Tongsala. Elegimos este lugar porque estaba todo prácticamente lleno porque la Full Moon se celebraba la siguiente noche y fue lo más barato que pudimos encontrar. Dormimos en una habitación compartida con otras 14 personas en “modo pre-fiesta” de la luna llena. Los único aspectos positivos que se pueden rescatar de este lugar son la posición (muy cerca del ferry) y que el desayuno está incluido en el precio en un bar cercano. Lo demás… un solo baño para dos dormitorios de 16 personas y 2 duchas sucias (una con agua fría y otra caliente), pequeñas y con agujeros decorativos en la pared para compartir champú con el vecino… hormigas y bichos por cada rincón, camas duras como una tabla y plastificadas y ni siquiera el precio era razonable: ¡350baths por persona!

KOH SAMUI y… ¿qué hacemos aquí?

Así es, de las tres islas que visitamos en el Golfo de Tailandia, es la única a la que no volveríamos. Hasta Koh Samui llegamos prácticamente de casualidad y sin ningún interés en particular por visitarla. En unos meses esperábamos tener una visita familiar por la zona y queríamos comprobar si llegar hasta allí merecía la pena. Además nos quedamos un poco más de lo esperado porque una pequeña herida de María se infectó y tener un hospital cerca nos daba algo más de tranquilidad.

Es cierto que no pusimos mucho de nuestra parte por intentar ver la mejor cara de la isla y descubrir ese carácter tan propio tailandés que dicen que tiene, pero es que nada más llegar ya notamos que ese lugar no era para nosotros. Precios desorbitados en alojamiento, comida y transporte; paisaje cubierto de hormigón con construcciones nada acordes con el entorno natural y un montón de mega Villas de lujo; playas bastante normales, sin aguas cristalinas y llenas de motos de agua y barcos; y más jubilados alemanes que en la mismísima Berlin.

Koh Samui

¿Dónde dormimos?
Pasamos cuatro noches en Koh Samui dos en unos bungalows en la playa de Ao Bang Po y dos en Bo Phut (o turísticamente conocido como Fisherman Village).
Los bungalows By Beach eran bonitos y estaban bien cuidados, pero se encontraban en un lugar con absolutamente nada interesante alrededor y totalmente aislados (sin tiendas, bares o restaurantes… ni hablar de puestos callejeros), tanto que uno de los dos días decidimos ir al Seven Eleven más cercano (a un paseo de media hora) y comprar una bolsa de hielos para utilizarla como frigorífico efímero. Así pudimos conservar algo de comida para la cena y de este modo evitar pagar los carísimos platos que ofrecían en el bar de los bungalows. Precio: 600 baths la noche.
Las dos últimas noches las pasamos en Pelegrin Hotel, gestionado por una familia rusa (antipáticos todos ellos) en Bo Phut. El hotel es bastante nuevo y las habitaciones son amplias, tienen una buena cama, baño en la habitación e incluso frigorífico, pero de nuevo el lugar en el que se encuentran es bastante decepcionante. El pueblo es el típico lugar de playa que podrías encontrar en cualquier lugar del mundo. Si alrededor de los bungalows de la playa no había nada, aquí había de todo y en exceso: chiringuitos de playa, motos de agua, tiendas de souveniers por todos los sitios y como no, precios abusivos. Nos resultó realmente complicado encontrar un lugar económico para comer, pero… ¡lo conseguimos! Precio: 700 baths/noche.

Y con un sabor de boca un tanto agridulce, por estos últimos días pasados en Koh Samui, terminó nuestro periplo por las islas del Golfo de Tailandia.

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6 comentarios en “De isla en isla por el Golfo de Tailandia

  1. Pingback: Da un’isola all’altra nel Golfo di Tailandia |

  2. Pingback: Bangkok – El regreso | Nuestras huellas el camino

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