Penang y la artística Georgetown

Murales en GeorgetownCuando decidimos pasar las primeras semanas de nuestro viaje recorriendo de norte a sur la península formada por Tailandia y Malasia, acordamos tácitamente entre nosotros que pararíamos unos días en Georgetown. Era una etapa muy cómoda en nuestro trayecto desde Tailandia hacia Kuala Lumpur, así que parecía el lugar perfecto para recargar un poco las pilas después del largo viaje desde Koh Samui, que había durado más de un día saltando de un medio de transporte a otro.

Visitamos por primera vez la ciudad el año anterior, en nuestro primer viaje a Malasia, y nos encantó. Con su estilo tan particular y su increíble mezcla de religiones y culturas nos conquistó casi al instante, eso sin contar que su cocina se enorgullece de ser una de las mejores de todo el país. Un motivo más que suficiente para dedicarle unos cuantos días.

Comida en Georgetown

Llegamos sobre la hora de comer, mecidos por un cómodo ferry que cada hora conecta la estación de ferrocarril de Butterworth, en el continente, con el puerto de Georgetown. El precio del billete, 1,4 ringgit (aproximadamente 0,35€), se paga solo para ir a la isla, mientras que la vuelta es completamente gratuita.

En cuanto bajamos del barco nos dirigimos con nuestro amigo Stephen, que habíamos conocido durante la larga espera en la estación de Phun Phin el día anterior, hacia la parada de autobuses. Leímos que un autobús recorría el centro de la ciudad y Chinatown gratuitamente y los alojamientos que habíamos localizados antes de la llegada se encontraban casi todos en esa zona. Esta fue la primera vez (y última) que decidimos no reservar de antemano la primera noche en ningún hostal y optamos por buscarlo a la llegada. El resultado fue que dimos más vueltas que una peonza durante más de una hora en busca de un sitio con precios razonables que al final no encontramos.

Cansados por el viaje, empapados en sudor y con las mochilas en los hombros, nos dirigimos hacia un hostal que María había encontrado en internet y que estaba algo apartado del centro con la esperanza de que fuera decente, estuviera abierto y los precios fueran asequibles. Fue una sorpresa descubrir un bonito edificio, tranquilo y que casualmente tenía disponible una habitación doble que cogimos enseguida por 59 ringgit la noche (poco menos de 15€).

Después de un poco de relax y una buena ducha, nos hicimos con un mapa del centro de la ciudad y fuimos a dar un paseo por la callejuelas de Chinatown y Little India, para terminar llegando hasta el paseo marítimo donde, casualidades de la vida, volvimos a cruzarnos con Stephen (que todavía estaba buscando a Russell, para no variar…).

El centro de Georgetown mantiene su estilo colonial y las coloridas casas (algunas reestructuradas, otras completamente en ruinas) forman un gracioso desfile que lleva al viajero atrás en el tiempo, a cuando estas calles no estaban congestionadas por un sinfín de coches, autobuses y motos enloquecidas. El ruido ensordecedor del tráfico constante y los gases de escape no ayudan, pero en su conjunto es un bonito espectáculo.

 

Casa coloniales, Georgetown

 

Casa coloniales y bloques de pisos, Georgetown

 

Las casas, en la planta baja, hospedan almacenes repletos de mercancías de todo tipo, oficinas de reparación de motos, o restaurantes de varios tipos, desde pequeños puestos chinos a grandes y espaciosos restaurantes self-service indios. Claramente algunas casas son todavía domicilios privados y normalmente están decoradas por plantas y plantitas que acaban por invadir toda la entrada. Otras sin embargo han sido reconvertidas en guesthouses, hostales o, en el caso de las villas mas grandes, en “heritage hotels”.

 

Tiendas cucas en Georgetown

 

Georgetown

 

Si no fuera por el intenso y desproporcionado tráfico que congestiona toda la ciudad, sería realmente un sitio encantador para pasear sin rumbo y perderse. En cualquier caso a nosotros nos gustó igualmente hacerlo, ¡esté sitio nos fascina!

Otra característica de Georgetown es que está habitada por una comunidad de artistas bastante notable. Hay un montón de bares con un diseño moderno que le dan a la ciudad un aire bohemio. Pero sobre todo hay un sinfín de murales distribuidos por todo el centro que ponen el original toque de color y fantasía a las ya simpáticas casas del centro. Algunos de estos murales están pintados intentando integrar elementos de decoración urbana ya existentes con el dibujo en sí, por lo que un tubo de desagüe se convierte en la trompa de un elefante, una moto abandonada se transforma en el vehículo destartalado de un chiquillo, una vieja bici recobra vida con dos niños a bordo y un gato juguetón puede columpiarse alegre de una rueda colgada a una pared por medio de una cadena.

 

Murales de Georgetown

 

Murales en Georgetown

 

El hecho de que muchas de estas obras de arte estén escondidas en callejuelas secundarias detrás de otros elementos arquitectónicos convierte este museo en el más original que nunca visitamos, con lo cual si se quiere de verdad llegar a ver todo se necesita o un mapa de la ciudad en el que todos los principales murales estén señalados, o muchos días de exploración. Vosotros diréis, ambas opciones son buenas y aseguran diversión 😃

 

Step by step lane, Georgetown

 

Nosotros ya habíamos visto parte de los murales durante nuestra primera visita a Georgetown, pero como no conseguimos verlos todos decidimos dedicar nuestro segundo día en la isla de Penang a encontrar todas las obras que nos faltaban. Durante nuestra búsqueda encontramos también una graciosa y diminuta tienda de postales y tarjetas de felicitaciones que retraían los famosos murales de la ciudad. Estaban a la venta también acuarelas e incisiones que refiguraban vistas de la ciudad y antiguas fotos en las que se podía admirar como era Georgetown sin el tráfico de hoy en día. Aquí compramos un par de postales que transformamos en tarjetas de felicitación para algunos cumpleaños familiares que se estaban acercando.

Una curiosa atracción de Georgetown son las casas flotantes de los muelles meridionales, en la zona conocida como Clan Jetty. Originariamente estas casas eran la residencia de mercantes marítimos chinos y todavía hoy están habitadas por familias malayas con ese originen. Como la celebración del año nuevo chino acababa de tener lugar, las casas y los pasillos de madera entre ellas estaban decorados aún con las características linternas de papel rojas y amarillas.

 

Clan jetty, Georgetown

 

Clan Jetty, Georgetown

 

La isla de Penang no se reduce solo a Georgetown. Existen otros lugares de interés, como por ejemplo el Snake Temple en el sur de la isla, la turística Batu Ferringi, ciudad de vacaciones a lo Benidorm (o Rimini, para los italianos), el parque nacional Pulau Pinang, o el gigantesco templo KeK Lok Si. Nuestra primera vez en Penang exploramos en coche la costa norte de la isla, pasando por Batu Ferringi, para luego llegar al parque nacional, donde hicimos un breve trekking en la jungla. También habíamos visitado algo deprisa (porque llegamos casi en horario de cierre) el templo Kek Lok Si, así que esta vez decidimos volver temprano y disfrutar mejor de la visita. En esta ocasión usamos los medios de transporte locales para llegar hasta allí, cogimos el bus 204 desde el centro de Georgetown con dirección a la colina de Penang y le pedimos al conductor que nos indicara cuando bajarnos para llegar al templo.

Desde la parada del autobús hasta el templo hay que recorrer cuesta arriba un laberinto de callejuelas repletas de puestos de souvenirs de todo tipo y de algún que otro puesto de refrescos. Antes de emprender la subida al templo, decidimos concedernos el lujo de un refrescante zumo de caña de azúcar helado 😋

 

Sugar cane Juice, Kek Lok Si

 

Llegar pronto nos permitió no solo visitar el templo por completo, sino también ver una función religiosa dirigida por un grupo de monjes vestidos con las clásicas túnicas naranja, subir a la cima de la colosal pagoda para gozar de las vistas de la isla y ascender la colina hasta un enorme altar sobre el que descansa un gigantesco Buda de bronce de casi 40 metros de altura. A pesar de que disfrutamos de la visita, nos dimos cuenta de que esta vez hubiéramos tenido que ir por la noche… el templo estaba decorado por una infinidad de linternas rojas y amarillas y las estatuas permanecían envueltas en una multitud de bombillas de colores. Al caer el sol, todo se habría encendido y ofrecido una vista majestuosa del templo de la que nosotros no pudimos disfrutar. Seguramente completamente iluminado el templo sería espectacular, pero, aún apagadas, las linternas de colores era muy escénicas y fotogénicas.

 

Kek Lok Si Temple, Penang

 

Kek Lok Si Temple

 

Buddha gigante, Kek Lok Si, Penang

 

Cuando llegamos de vuelta a la ciudad tuvimos tiempo de visitar el bonito templo Teo Chew, con sus grandes puertas decoradas con pinturas de antiguos guerreros y preciosas tallas de madera en los altares del interior y en los techos.

 

Detalles del templo Teo Chew

 

Toe Chew, Georgetown

 

Nuestra visita a Georgetown concluyó con una agradable charla con dos italianos, Barbara y Matteo, que encontramos por casualidad en una lavanderia automática (¡abierta 24 horas al día y con Wi-Fi gratis!), a la que tanto nosotros como ellos habíamos acudido debido a la escasez de recambios de ropa a la que nos enfrentábamos por las altas temperaturas y los constantes baños de sudor. Cuando terminamos de secar la ropa y saludamos a los dos simpáticos genoveses, nos dirigimos a nuestro hostal a toda prisa: al día siguiente saldríamos hacia las Cameron Highlands y el despertador iba a echarnos de la cama a las 5 de la mañana!

Gracias por esta segunda estupenda visita, Georgetown… ¡quién sabe! a lo mejor un día u otro volveremos para gozar con todos los sentidos de otro pollo tandoori con naan, de otra sopa de noodles o de otro paseo en búsca de simpáticos murales.

 

¿DONDE DORMIMOS?

Durante los tres días que pasamos en Georgetown nos alojamos en el Hutton Mansion Heritel, un hostal creado a partir de la restauración de una vieja casa colonial. La habitación doble costaba 59 ringgit por noche e incluía, además de cama doble, aire acondicionado, un pequeño lavabo y el desayuno (pan tostado, mantequilla, mermeladas de varios sabores, tarta del día, café y té). Los baños en común estaban limpios y bien equipados. Para los que viajan solos, el hostal posee también un montón de camas individuales en habitaciones compartidas más o menos grandes. Se encuentra a 5 minutos andando al norte de la concurrida Chulia Street, en una zona bastante tranquila y sin excesivo tráfico o ruido nocturno. Por las dimensiones del centro de Georgetown, la posición no está nada mal. El dueño del hostal es un personaje algo rarillo, a veces muy simpático, otras veces casi ni saluda, pero el personal de la recepción estuvo siempre dispuesto a ayudarnos y darnos consejo. Avisamos a cualquiera que quiera dormir aquí que la chica malaya con aire de marimacho y el pelo corto teñido de rubio sufre un grave caso de verborrea, agravado por su escasa pronunciación del inglés…es muy maja, pero no le tiréis de la lengua 😉

 

¿CÓMO SE LLEGA A LA ISLA DE PENANG?

A parte de poseer un aeropuerto al que llegan vuelos de AirAsia y otras low cost asiáticas, es fácil llegar hasta Penang tanto por carretera como en tren. La isla está conectada al continente por un puente, por lo que se puede acceder a ella con un vehículo privado o con un bus. La ciudad de Butterworth, que se encuentra enfrente de Georgetown en la costa continental, posee una estación de ferrocarril a la que se puede llegar fácilmente (más o menos) tanto desde Tailandia como desde el sur (Kuala Lumpur o Singapur). La estación está al lado del embarcadero del que salen frecuentes barcos que conectan Butterworth con Georgetown por solo 1,4 ringgit por trayecto de ida (la vuelta desde Penang con el mismo barco es gratis). Una vez en Georgetown existen tanto autobuses de línea de pago, como autobuses gratuitos que desde la terminal de los ferrys recorren en una ruta circular el centro de la ciudad, pasando por Chinatown y Little India y los puntos turísticos más destacados.

Anuncios

Un comentario en “Penang y la artística Georgetown

  1. Pingback: Piacevole ritorno a Penang | Nuestras huellas el camino

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s