¡Es el día del mercado!

Marisco en AmphawaEn nuestro primer articulo sobre Bangkok os mencionamos sin entrar mucho en detalle que habíamos visitado dos de los mercados más significativos de la ciudad y de la región alrededor de ella. En este post queremos contaros con más detalle como fueron nuestras visitas al mercado flotante de Amphawa y al más tradicional Chatuchak.

AMPHAWA

Los mercados flotantes son parte de la tradición mercantil de Tailandia y todavía hoy en distintas zonas del país es posible admirarlos y descubrir que los lugareños aún los visitan para comprar pescado fresco, especias y otros productos de uso cotidiano. Sin embargo algunos de estos mercados han acabado siendo el blanco del turismo, se han reducido sobre el agua y se han extendido a tierra firme y desafortunadamente (en nuestra opinión) se han adaptado a los gustos de los turistas. Amphawa es uno de ellos.

Sin ser el mercado flotante mas masificado de Tailandia, es el segundo más visitado de Bangkok, desde donde se puede alcanzar recorriendo unos 70 kilómetros.

El mercado abre sus puertas (¿o deberíamos decir compuertas? 😉 ) durante todo el día de viernes a domingo y su actividad se hace mas frenética a partir de la tarde del viernes. Nosotros decidimos visitarlo un viernes sobre la hora de comer, lo cual nos permitió verlo todavía en un estado de torpor, sin la a veces demasiado intrusiva presencia del turismo masivo. Sin embargo esto suponía también un número menor de barcos y también menos teatralidad.

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En general la visita a Amphawa no nos impresionó demasiado. No sabemos si fue por las pocas embarcaciones que vimos o si se debió a que la zona del mercado alrededor del canal (la que está compuesta por los clásicos puestos callejeros) fuera mas grande con respecto a la parte flotante, o quizá fue porque nos pareció que los únicos que comían algo en los bares y restaurantes en las orillas del río eran los turistas. Encontramos mucho mas agradable pasear a lo largo del canal, donde la actividad comercial estaba casi del todo ausente, muchos restaurantes y locales estaban todavía cerrados y se notaba cierta tranquilidad y un nivel de actividad muy esporádico que a nosotros nos pareció que todavía conservaba un carácter auténtico.

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Nos paramos a admirar como una señora preparaba hojas de pan enrolladas en forma cilindrica a partir de una masa muy fina que hacía oscilar encima de una brasa por medio de dos herramientas de bambú parecidas a grandes tenedores. Movía estos utensilios con una habilidad y maestría que solo la práctica constante puede proporcionar, y en cuanto el pan adquiría el color tostado correcto, lo retiraba de la brasa y con un rápido movimiento lo enrollaba. De este modo al enfriarse, éste conservaba su forma cilíndrica.

No fue solo su técnica la que nos atrajo, sino también el sabroso aspecto de los panecillos y el embriagador aroma que salía de su tienda. Decidimos comprar uno de estos panes para probarlos y, sorpresa: ¡estaban dulces! ¡Y deliciosos! Costaba unos 10 baht, pero como solo teníamos 8 en moneda y el billete más pequeño en nuestras manos la hubiera despojado de todo su cambio, aceptó encantada los 8 baht con una sonrisa.

Preguntamos a la simpática señora si podíamos sacar una foto de ella mientras trabajaba y accedió timidamente, pero satisfecha.

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Nos sentamos enfrente de su tienda a terminar nuestro riquísimo dulce, nos despedimos de la panadera y seguimos nuestro paseo a lo largo de los canales de Amphawa. La gente que vivía fuera del clamor de la zona más turística nos miraba extrañada y nos sonreía complacida. Como ya os hemos dicho, fue mucho más agradable perderse en este laberinto de agua, pasarelas y callejuelas, que andar arriba y abajo por las congestionadas calles del mercado.

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No parecía que hubiera mucha elección de puestos de comida fuera de la zona de los barcos-restaurante del mercado, así que deshicimos el camino andado para buscar un sitio donde comer algo típico del lugar, posiblemente recién pescado. Desafortunadamente elegimos muy mal y acabamos en una de las muchas trampas para turistas, gestionada por unos chinos de trato desagradable, en la que pedimos una cosa, recibimos otra (de tamaño más inferior) y pagamos un precio que no venía en el menú (claramente más caro). Comimos mal y poco y el plato mas apetitoso fue una simple ensalada picante de papaya, que también era la más economica y la menos característica del lugar. Las gambas de río y la sepia a la parrilla sin embargo no nos emocionaron para nada, considerando también el precio desorbitado y las raciones ridículas. De poco sirvió hacerle notar al personal que no era lo que habíamos pedido y que el precio no correspondía a lo de la carta: hicieron oídos sordos y pretendieron convencernos de que lo que habíamos pedido no estaba ya disponible y que nos sirvieron lo más parecido.

Después de comer decidimos que ya habíamos disfrutado lo suficiente de Amphawa y volvimos a Bangkok, donde concluimos el día con un precioso paseo en el parque de Lumphini.

¿COMO SE LLEGA A AMPHAWA?
Se puede llegar fácilmente al mercado de Amphawa gracias a una compañia de minibuses que recorre con bastante frecuencia los 70 km entre esta localidad y la plaza del monumento a la victoria (Victory Monument) de Bangkok. Un billete de solo ida nos costó 105 baht por persona (menos de 3 euros), así que un viaje ida y vuelta para dos personas salió por 420 baht (poco más de 11 euros). Para llegar a la plaza de donde salen los minibuses se puede usar el Skytrain, que resulta muy cómodo y un billete individual cuesta alrededor de un euro.
Desde Amphawa el minibus sale hacia Bangkok desde el mismo punto en el que os dejará a la ida, en la entrada del mercado, hasta las 8 de la tarde.
De camino a Amphawa desde Bangkok se puede decidir parar en un mercado de fin de semana que se encuentra unos kilómetros antes del famoso mercado flotante.  La peculiaridad de este sitio es que los puestos de venta están casi encima de una via de tren, con lo cual, a la hora de pasar un convoy, los mercaderes se ven obligados a replegar rápidamente y con calculada pericia sus pertenencias para evitar que sus puestos y mercancías se vean arrolladas por el tren. Nosotros decidimos no parar, pero si estáis interesados en visitar este mercado, preguntad al conductor y os indicará donde bajaros.

CHATUCHAK

Chatuchak es un enorme mercado que cobra vida los fines de semana en el barrio de Mo Chit, en Bangkok. Ya habíamos acudido a verlo en nuestra primera visita a Bangkok, pero el sitio nos había gustado y decidimos volver para dar una vuelta y comer algo rico en sus puestos de comida callejera.

No hay mucho que contar sobre esta visita, no íbamos en búsqueda de nada especifico, pero simplemente nos gusta perdernos por las callejuelas de los mercados y observar no solo a los turistas empeñados en llevarse algún recuerdo a sus casas, sino también los lugareños que compran y venden todo tipo de productos.

Por supuesto lo que más se vende (o por lo menos lo mas fácil de encontrar) son ropa y souvenirs de los más comunes. Sin embargo, dadas las dimensiones del mercado, hay cabida para mucho más, así que si se busca bien y se invierte algo de tiempo en explorar el laberinto de pasadizos cubiertos, se pueden encontrar cosas muy cucas: desde objetos de madera para la decoración del hogar, a prendas de ropa muy originales diseñadas por locales, o joyerías que venden colgantes, anillos, pendientes y brazaletes hechos con conchas y piedras pulidas por el mar, y hasta cachorros y mascotas como conejos, hámsters y pájaros… por no hablar de los puestos de venta de insectos! Hay rincones muy peculiares en este mercado y si se tiene paciencia y se soporta bien el calor, merece la pena invertir algo de tiempo aquí, aunque solo sea para echar un vistazo sin comprar nada.

Después de nuestro paseo sin rumbo entre los miles de puestos y tiendas de Chatuchak, nos fuimos acercando a la zona periférica del mercado, a lo largo de una calle que rebosaba de restaurantes y puestos de comida callejera de todo tipo. Nosotros , como siempre, estábamos dispuestos a comer de lo que fuera, cada cocina tenía algo que nos llamaba la atención y nos hacía rugir el estómago. Pero esta vez estábamos buscando algo en concreto: nuestra amiga en la distancia Silvia (la mitad de Un cambio de aires) cumplía años aquel día y quisimos hacerle un pequeño regalo. Ella y su chico y compañero de viaje, Carles, viven en Merida (México) y, como dudábamos de que allá pudiera encontrar uno de sus platos asiáticos favoritos, nos sentamos en el restaurante callejero con el Pad Thai más apetitoso y pedimos uno para mandarle una foto y hacerle llegar un trocito de Asia.

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Lo que no sabíamos todavía era que Carles es un chico de recursos y consiguió encontrar un restaurante tailandés en Merida donde llevar a Silvia a cenar, así que también ella pudo deleitarse con un buen plato de Pad Thai la noche de su cumpleaños. Recibimos la prueba de esto el día siguiente, cuando los dos trotamundos nos mandaron una foto del bonito evento culinario! 🙂

¿COMO SE LLEGA A CHATUCHAK?
El mercado de Chatuchak está situado a pocas decenas de metros de la parada de Skytrain de Mo Chit, que es también el final de trayecto. Es muy simple llegar hasta allí y el coste del billete como siempre ronda el euro por persona.

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Un comentario en “¡Es el día del mercado!

  1. Pingback: Bangkok – El regreso | Nuestras huellas el camino

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