Islandia

Entre Groenlandia y Europa, en medio del océano Noratlántico y justo por debajo del círculo polar ártico, la Dorsal Mesoatlántica emerge de las gélidas y tempestuosas aguas formando una de las islas más salvajes e inhóspitas del planeta: Islandia.

Un territorio barrido por los vientos del ártico, azotado por un océano impetuoso, salpicado de gigantescos glaciares, desiertos, volcanes, campos de lava y una enorme fractura que cada año separa la placa continental Norteamericana de la Eurasiática unos 2,5 centímetros.

Es una tierra de fuego y hielo, de días y noches interminables, poblada no solo por gentes duras e indómitas, sino también por elfos y trols gigantes…o eso dicen las leyendas.

Pero sobre todo es una tierra de rara belleza, que nos cautivó tanto y que llegó a meterse debajo de nuestra piel tan en profundidad que se nos saltaron literalmente las lágrimas a la hora de despedirnos de ella. Islandia representó una aventura para la que no estábamos preparados en absoluto, ni fisicamente, ni en cuestión de recursos y material, ni mucho menos a nivel psicológico. Y aún así fue una aventura que recordaremos siempre como la más grande de todas y de las más bonitas hasta el momento.

Parte de la magia de este viaje fue aportada por la manera en la que llegamos a Islandia.
En honor a los vikingos que empezaron a colonizar esta isla a finales del siglo IX d.C., nos aceramos a ella despacio, en un barco que tardó 3 días en cruzar las negras aguas del Mar del Norte. Olas de 6 metros de altura, viento fuerte, horizonte invisible por la nubes bajas y las lluvias insistentes fueron los protagonistas de la travesía, hasta que la mañana del tercer día las siluetas fantasmales de unas montañas cubiertas de nieve aparecieron detrás de la bruma, revelando de una forma brutal e impiedosa lo que iba a ser el terreno de juego durante las siguientes 3 semanas.

Islandia desde el mar

Desde el momento en que la vimos por primera vez desde el barco, hasta el día en que nos volvimos a montar en el MS Norrøna para alejarnos de la isla rumbo al continente, no pasó un solo día sin que Islandia nos dejara con la boca abierta y los ojos como platos. Desembarcamos el día 5 de mayo en un pequeño pueblo, Seyðisfjörður, situado en la costa oriental del país, y recorrimos toda la carretera que rodea la isla, la Hringvegur, en 23 días, para volver al lugar de llegada y regresar por mar a Europa.

Mapa Islandia

En nuestro recorrido condujimos por carreteras nevadas en medio de la ventisca, bordeamos costas salvajes y playas espectaculares y llegamos a los pies de inmensos glaciares.

Carreteras Islandesas

Nos perdimos en desérticos campos de lava, nos empapamos en aguas termales y pisamos suelo volcánico donde la tierra te recuerda con sus murmullos que es infinitamente más poderosa que el hombre.

Hverir

Escalamos volcanes, vimos animales muy curiosos y nos sentimos minúsculos delante de unas cascadas poderosas.

Skogafoss

Disfrutamos del sol de medianoche, descubrimos muchas cosas curiosas sobre Islandia y sus habitantes y, finalmente, conocimos a muchos viajeros y aventureros con los que compartimos historias, cenas, rutas y hasta tartas de cumpleaños…y de los que conservamos un recuerdo tan entrañable como él de Islandia misma.

Los amigos griegos

 

Estas fueron las etapas principales de nuestro viaje en Islandia:

– Seyðisfjörður y Egilstadir

– La costa del este

– De Höfn a Selfoss pasando por la tierra de los glaciares

– El Circulo de Oro

– Reykjavik

– La peninsula de Snaefelsness

– El norte de Islandia, de la peninsula de Vantsnes a Akureyri

– El lago Myvatn y sus alrededores

– Los fiordos orientales

Desafortunadamente llegamos a Islandia después del invierno más frío en los últimos 100 años, que arrastraba sus consecuencias todavía bien entrada la primavera. Varios lugareños nos confirmaron que las nieves seguirían presentes en las carreteras del interior de la isla hasta principios de julio por lo menos. Debido a estas extremas condiciones climáticas tuvimos que renunciar a explorar esta parte del país, por aquel entonces todavía completamente cerrado y cubierto por varios metros de nieve. También sacrificamos los fiordos del noroeste, supuestamente unas de las principales maravillas de la isla, pero cuyas carreteras estaban en condiciones prohibitivas para nuestra maltrecha furgoneta veraniega.

Pero no importó en absoluto: la experiencia fue única y el viaje increíblemente satisfactorio.

Y puesto que tampoco pudimos ver la aurora boreal, ya que no anocheció nunca durante nuestra estancia, tendremos que volver a visitar Islandia y disfrutar de lo que en esta primera visita tuvimos que prescindir! 😉

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2 comentarios en “Islandia

  1. Hola chicos!! Impresionante!! Deseando estoy que llegue ya agosto para poder visitarla.
    Me ayudaría mucho saber más sobre vuestra ruta!
    Gracias y saludos!

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    • ¡Hola Anita! ¡Qué envidia nos das! Volveríamos a ir a Islandia mañana mismo 😉
      Todavía no tenemos los artículos listos para publicar con el detalle de todas las etapas. Sin embargo, si vas al apartado “mapas” de nuestra página encontrarás un enlace al mapa de la ruta de Islandia en Travellerspoint. Es interactivo, así que podrás explorarlo un poco abriendo el enlace. Si quisieras saber más escríbenos (por correo electrónico o en Facebook) y pregúntanos lo que quieras, estaremos encantados de ayudarte 🙂

      Me gusta

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