Escocia

Conocemos a mucha gente que había estado en Escocia antes que nosotros y todos nos habían hablado maravillas de ese país.

Después del bajón del final del viaje en Asia, la montaña rusa de emociones de Islandia y la muy agradable experiencia en Ámsterdam con nuestro anfitrión Guillermo, llegábamos a Escocia listos para otro road trip con furgoneta y con las expectativas por las nubes.

Desafortunadamente el clima tristísimo por el que el Reino Unido es famoso en todo el mundo y unos cuantos aspectos de esta etapa del viaje que no nos gustaron demasiado volvieron a echar un poco de sal encima de nuestras heridas viajeras. Fue una lástima, la verdad, porque volviendo a ver las fotos de las míticas Highlands escocesas todavía nos asombramos de lo bonitas que son y lo poco que las valoramos en su momento.

Quiraing

Debido a esto, se puede decir que Escocia ha sido la etapa mas agridulce de estos 13 meses de aventura por el mundo. Quizás en otro momento de nuestra vida nos hubiera enamorado, como ha hecho ya con tantos otros viajeros.

¿Volveremos a visitarla? No…sí…ni… ¡no sabemos!. Lo que sí tenemos claro es que, si volviésemos, dedicaríamos muchísimo mas tiempo a las Highlands, al norte del país y a sus islas.

John O'Groats

 

Estas fueron las principales etapas de nuestra ruta en Escocia:

– De Edimburgo al castillo de Eilean Donan, pasando por Stirling, Glen Coe y Fort Williams

– La Isla de Skye y los trekkings de Old Man of Storr y Quiraing

– Las Highlands, entrando por Inverness y recorriendo toda la costa en sentido contrario a las agujas del reloj (Golspie, John O’Groats, Dunnet Head, Durness, Faraid Head y Stac Pollaidh)

– El Aberdeenshire con sus castillos (Kildrummy Castle, Craigievar Castle, Castle Fraser, Crathes Castle y Stonehaven)

– Edimburgo

Mapa Escocia

 

¿Lo que menos nos gustó? Que se pagara por todo…y cuando digo todo me refiero también a pagar parking en el centro de visitantes de un pueblo, o pagar 2 libras por hora para poder estacionar en una área de descanso con mesas de picnic en el medio del campo…o que te cobren 4 libras en un camping para recargar el móvil. Ya ni hablamos de lo que cuesta entrar a visitar 4 habitaciones y 3 armaduras en un castillo…

El tráfico por las carreteras principales y secundarias del país. Encontramos algo de paz y disfrute en la carretera solo en las Highlands y en la isla de Skye. El sur del país está mucho mas poblado y es muy poco agradable para un road trip, sobre todo si vienes de un sitio como Islandia, donde no hay casi nadie (literalmente) 🙂

El clima. Vale, dicen que Escocia sin nubes no se disfruta igual…
A lo mejor somos un poco quejicas, pero cuando no para de llover no conseguimos disfrutar mucho ni de paseos urbanos ni de escapadas en la naturaleza. Si hiciera calor aún, pero en junio seguíamos con forro polar, mallas térmicas, gorro y guantes…una gozada de clima, vamos.

Los campings. Mejor ir a ellos solo cuando necesitéis una ducha, porque no tienen mucho más que eso. En Escocia se puede hacer free camping y los supermercados ASDA están abiertos las 24 horas, tienen baños impolutos y aparcamientos muy majos. ¡Lástima que no hubiera ninguno en las Highlands! 😉

La pobreza de Edimburgo. Nos habían hablado maravillas de esta ciudad, pero la encontramos sucia, algo triste (complice el mal tiempo) y llena de gente pidiendo por la calle y malviviendo…sobre todo jóvenes. Es sin duda una ciudad con historia, con su belleza un poco oscura y tosca, pero no llegó a emocionarnos.

Y por último, no nos gustó nada no llegar a hablar con nadie. Hasta la última noche de camping no habíamos entablado una charla con nadie. La gente que te cruzas por los caminos en el monte a duras penas saluda. En los campings ni eso. El último día, Bob, el dueño del sitio donde íbamos a pasar la noche con nuestra furgo, nos deleitó con un poco de humor inglés del bueno y con algunas historietas sobre sus clientes habituales, los alemanes. Jamás, ni antes ni después, tuvimos tan poco contacto con la gente, sean habitantes del país o viajeros, como en Escocia.

 

¿Lo que más nos gustó? Los paisajes de las Highlands. Sus costas bravas, sus playas salvajes y de colores inesperados, sus suaves montañas y sus verdes prados. Y los paseos por la naturaleza, en casi absoluta soledad.

Durness, Highlands

Nuestra furgoneta, la mejor de todas las que hemos tenido a lo largo de más de un año de viaje. ¿A que es una preciosidad? Además, bien forradita por dentro para no pasar demasiado frío, con dos pedazos de ventanales en el techo encima de los asientos y de la cama, que daban mucha luz y una agradable sensación de espacio, y muy ligera y compacta, fácil de conducir y gastando lo justo. Ojalá la hubiéramos tenido igual en Islandia o en Australia.

La furgo escocesa

Las ovejas, con su aire perdido y su expresión de “tengo un CI de 23 pero aparento tener menos todavía”. Son supergraciosas, están por todas partes y no hacen otra cosa que dormir y comer. ¡Hasta vimos una que comía estando tumbada de medio lado con los ojos cerrados! 😀

Cuando no están reunidas en manadas planeando la conquista del mundo, es bonito verlas esparcidas por las colinas verdes con sus corderillos, separadas por bajos muros de piedras. Por cierto…¡que ricos los corderitos! ;P

Oveja en John O'Groats

Las vacas melenudas. Son unas bestias muy imponentes, muy guapas y muy muy presumidas. No sé cuantas horas se pasarán delante del espejo por las mañanas, pero lucen sus peinados guapísimas…¡tienen un pelazo Panten total! ;D

Vaca melenuda

Los supermercados ASDA, por su comida a precios razonables, por sus baños impolutos, por su Wi-Fi gratis y por dejarte dormir en el aparcamiento. Vamos, le faltan unas duchas y serían la meca de todos los turistas que no quieren pagar un camping. Y encima tienen las gasolineras mas baratas del país…¿que mas quieres? 😉

ASDA

La residencia de estudiantes donde nos alojamos en Edimburgo. Ya que era verano (o eso decía el calendario), no había estudiantes y pudimos disfrutar de una habitación relativamente barata, con una posición muy cómoda para llegar al centro andando y una cocina totalmente equipada donde pudimos prepararnos nuestras adoradas pizzas caseras que tanto echábamos de menos. 😛

Residencia Edimburgo

Cuanto más lo pensamos, más somos conscientes de que Escocia tiene mucho que ofrecer…y, salvando algunas pocas excepciones, lo que vimos fue muy bonito.

A veces no es decepcionante el sitio en sí, sino que son el ojo y el ánimo del que lo visita los que no están preparados para ese encuentro.

Quizás volvamos a Escocia algún día. Al fin y al cabo todos merecemos una segunda oportunidad. 😉

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